El hardcore no tiene edad: D.R.I. y Ratos de Porão incendiaron el Teatro Flores
Hay fechas que uno sabe de antemano que van a ser especiales. El 14 de marzo de 2026 era una de esas. D.R.I. y Ratos de Porão juntos en Buenos Aires, por única vez, en una noche que prometía mosh, adrenalina y catarsis colectiva. Y cumplió cada una de esas promesas, con creces.
Abrir una noche con semejante cartel no es tarea fácil. Pero Otra Salida lleva 20 años en la escena y sabe exactamente cómo pararse en un escenario. La propuesta fue cruda, directa, sin adornos: hardcore de zona sur que no pide permiso ni da explicaciones. El público respondió desde el primer tema con una energía que ya anticipaba lo que se venía. Celebrar dos décadas en una fecha así, compartiendo escenario con dos leyendas mundiales del género, es un reconocimiento que muy pocas bandas locales pueden exhibir. Otra Salida lo aprovechó al máximo y se ganó cada uno de los aplausos que recibió.
A las 20:15 aproximadamente, los brasileños salieron al escenario y el Teatro Flores se transformó en otra cosa. Ratos de Porão tiene 40 años encima y sigue siendo una máquina inoxidable. La remera de João Gordo que decía “Los viejos punks no mueren” no era solo una frase: era un manifiesto en tiempo real.
La noche tuvo su pequeño condimento dramático: Jão, guitarrista de la banda, no pudo tocar por una lesión que lo dejó enyesado pero estuvo participando de manera activa cantando en algunos temas y , filmando momentos épicos desde arriba. Mauricio Nogueira Pinto tomó el mando en las seis cuerdas y lo hizo con una solidez que dejó en claro por qué fue el elegido para el reemplazo. João Gordo, por su parte, estuvo al frente como siempre: comandando el escenariocontagiando energía a un Teatro Flores que a esa altura ya era un hervidero de mosh.
El setlist fue un viaje por lo mejor de su discografía: Alerta Antifascista, Igreja Universal, Máquina Militar, H.I.D.H., Farsa Nacionalista, Beber Até Morrer, Crucificados Pelo Sistema, Aids, Pop, Repressão. Cada tema fue un puñetazo. Cada coro, un grito colectivo. Una banda que con décadas encima sigue siendo tan urgente y tan necesaria como el primer día.
Pasadas las 21:30, D.R.I. volvió a pisar Argentina. Y lo pisó fuerte. Abrieron con All for Nothing, siguió Manifest Destiny y de ahí en más fue un aluvión sin piedad: I’d Rather Be Sleeping, Commuter Man y 31 temas en total que dejaron escrito en la piel de cada uno que estuvo ahí que D.R.I. es, sencillamente, una banda increíble.
Con más de cuatro décadas de historia, son una institución. Kurt Brecht y Spike Cassidy llevan 63 años cada uno, pero arriba del escenario el tiempo no existe. Hubo algún momento de respiro para recuperar el aliento y alguna palabra al público, pero el ritmo no se resintió. Lo pasaremos por alto con gusto, porque lo que dieron fue tremendo.
El Teatro Flores no es un venue que permita stage diving: hay una valla entre el escenario y el público, el espacio donde trabajan los fotógrafos, que hace imposible que alguien salte al piso. Pero la energía encontró su camino igual: el crowd surfing fue una constante durante toda la noche, con gente lanzándose sobre el público y siendo transportada por manos y cabezas hasta terminar, inevitablemente, por encima de las vallas. La mezcla habitual de thrashers, heavies y algún punki de cresta — que los había — tenía ganas de darlo todo desde los primeros segundos. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
El núcleo duro Spike/Kurt encontró en el bajista Greg Orr — con ellos desde 2018 — y en la reciente incorporación detrás de los parches de Danny Walker una formación increíble para los directos. El tramo final del show incluyó Couch Slouch, Beneath the Wheel, Suit and Tie Guy, Nursing Home Blues, I Don’t Need Society, Worker Bee y la monumental Abduction, con el bajo de Greg taladrándonos y la guitarra de Spike haciéndonos cabecear sin descanso.
El cierre fue de antología. Toda la sala coreó puño en alto junto a Kurt el “I Lose, You Win” que abre The Five Year Plan y el “I Win, You Lose” con el que cerró tanto el tema como la noche. Comunión total entre banda y público. La clase de momento que uno va a buscar cuando compra una entrada.
Dos bandas, dos monstruos, una sola noche. Ratos de Porão recordó por qué son una institución del hardcore latinoamericano. Y D.R.I. cerró con 31 temas que fueron un cross directo a la mandíbula. Si no estuviste, te perdiste algo grande. Si estuviste, sabés bien de qué hablamos.
Agradecemos a Pinhead Records, AV Producciones y a Nadya Cabrera
PH: Gonzalo Soutric
Galería Completa: D.R.I. y Ratos de Porao











