Cradle of Filth en Groove: entre el metal extremo y el reality show
El sábado 24 de agosto, Groove fue testigo de un recital que va a quedar en la memoria no solo por la música, sino por el quilombo monumental que arrastró Cradle of Filth desde el minuto cero.
La cosa ya arrancó torcida: horas antes del show, Zoë Marie Federoff anunció que se bajaba de la banda en plena gira. Sí, teclados y coros al carajo. ¿La solución express? Dani Filth presentó a Kelsey Peters como reemplazo, que debutó en Palermo con más nervios que magia… y encima se la vio “tocando” teclados desenchufados. Una jugada peligrosa en tiempos donde todos tienen el celu listo para grabar.
Todo arrancó con Dragonauta, que salió a escena con toda la potencia y esa mezcla de pesadez y melodía que los caracteriza. Un viaje hipnótico, directo y sin rodeos, que fue preparando el terreno de la mejor manera.
Después fue el turno de UADA, quienes no necesitan mucha presentación: capuchas negras, luces tenues y ese black atmosférico que te atrapa de entrada. Arrancaron con un sonido algo saturado en la bata (que parecía una ametralladora), pero rápidamente se acomodaron y dejaron fluir temas como “Blood Sand Ash” y “Black Autumn, White Spring”, que envolvieron al público en un trance oscuro e hipnótico. La mística que generan arriba del escenario es de otro nivel.
Cuando Dani salió a escena con su capa negra y arrancó con To Live Deliciously, el público enloqueció. El setlist fue una mezcla entre clásicos y nuevos: The Forest Whispers My Name, Born in a Burial Gown, White Hellebore, Crawling King Chaos… y por supuesto el momento más esperado: Nymphetamine (Fix), con Peters tratando de cubrir el hueco que dejó Zoë. La gente lo gritó con alma y vida, aunque la polémica ya estaba flotando en el aire. Los bises explotaron con Cruelty Brought Thee Orchids y Her Ghost in the Fog, coronando un recital intenso, teatral y oscuro como manda la tradición. Hasta ahí, todo bien… pero la novela apenas estaba empezando.
Porque al otro día, Marek “Ashok” Šmerda tiró la bomba en redes: anunció que deja la banda al final de la gira. Y no se guardó nada: acusó falta de profesionalismo, sueldos miserables y desgaste emocional insoportable. Para rematarla, pidió que retiren todas sus composiciones de futuros lanzamientos, incluida la ya polémica colaboración con Ed Sheeran, a la que calificó sin pelos en la lengua como “payasadas”. La respuesta de Dani Filth fue un misil corto pero letal: confirmó que Ashok fue expulsado y avisó que la gira sigue sí o sí “por los fans”.
Conclusión: entre renuncias repentinas, reemplazos dudosos, teclados fantasmas y quilombos públicos en redes, Cradle of Filth mostró en Groove que su esencia es tan teatral arriba como abajo del escenario. El metal sigue firme, pero el backstage parece más un reality show que una banda de culto.
Agradecemos a Noiseground
PH: Thunderph.GF









