Plan 4 en Vorterix: Un mecanismo de odio que nos dejó sin cuello.
Domingo 6 de julio. Noche fría, casi polar. ¿A quién le importa? El Teatro Vorterix estaba hasta la manija de metaleros listos para bancarse cualquier temperatura con tal de ver a Plan 4 rompiendo todo.
Los primeros en prender fuego la noche fueron Fuerza Primitiva y Hueso. Dos bandas que no andan con vueltas: riffs, gritos, pogo y el público poniéndose en clima para lo que se venía.
A las 21:10 clavadas, Compiano y compañía salieron como una topadora: “Delirio”, “Todo arde” y “Hambre” pegaron de entrada como tres cabezazos seguidos. Todo del nuevo disco, Mecanismo de Odio, que ya la gente se sabía de memoria.
Pero si hubo un momento que dejó a todos con un nudo en la garganta fue “Nuestro Duelo”. Compiano frenó todo para pedir un aplauso eterno a Gonzalo Espejo, su hermano de vida y batería histórica. El teatro explotó en ovación, piel de gallina garantizada.
Después la máquina siguió, ahora con clásicos que hicieron temblar el piso: “Ella”, “Destino”, “La Ira de Dios”. Pogo, saltos, puños en alto y caras de felicidad mezcladas con sudor.
Pero todavía faltaba la frutilla del postre: Plan 4 metió un “Paranoid” de Black Sabbath para homenajear al gran Ozzy, que colgó los escenarios. ¿Resultado? Una versión podrida, rápida y a puro machaque, ideal para romperse la garganta una vez más.
Y para cerrar, tres bombazos que terminaron de liquidar a todos: “En Mil Pedazos”, “Falta de Fe” y “Jaula”. Si no hiciste pogo ahí, devolvé la remera de metalero.
Plan 4 está más vivo que nunca: oscuro, furioso y con un disco nuevo que va a dar que hablar. Vorterix explotó. El cuello quedó destruido. Y nosotros felices.
PH: Leandro Barrera











