Amaranthe volvió y trajo a los mejores piratas
El mismo día que Dream Theater tocaba en Argentina, El Teatrito estaba casi lleno. Eso solo ya dice algo sobre la noche que fue.
Amaranthe volvió al país en el marco de su Latin America Tour 2026, con Visions of Atlantis como invitadas especiales. Pero antes de que llegaran los piratas y las melodías electrónicas, alguien tuvo que abrir el fuego.
Poco después de las 19 horas subió al escenario Viatorem Astra, la banda soporte de la noche. Formada en 2020, combinan Heavy Metal con Power Metal, y llegaron al Teatrito con un setlist cargado de canciones épicas y potentes — exactamente lo que necesitás para despertar a un público que todavía está acomodándose.
Si Viatorem Astra preparó el terreno, Visions of Atlantis lo convirtió en otro mundo. La banda austriaca subió al escenario con su escenografía pirata, sus vestuarios característicos y una propuesta que no pide permiso: acá no hay medias tintas, o entrás al barco o te quedás en el puerto.
El público entró al barco. Y no solo los de siempre — había fanáticos disfrazados de piratas en la sala, completando la escena desde abajo del escenario.
El setlist se concentró en sus dos últimos discos, Pirates (2022) y Pirates II – Armada (2024). Nada de arqueología discográfica: apuestan al presente y al presente le va bien. La voz de Clementine Delauney fue lo que es siempre — hermosa, precisa, capaz de llenar cualquier sala sin esfuerzo aparente. El tipo de vocalista que te hace entender por qué la gente viaja horas para ver a una banda en vivo.
El público respondió desde el primer tema. Buena recepción, canto, presencia. Una actuación que se quedó.
A las 21:30 subió Amaranthe y la sala estaba casi colmada. Repetimos: el mismo día que Dream Theater tocaba en Argentina. No es un dato menor. Es una señal de lo que esta banda construyó acá a lo largo de los años.
Arrancaron con Fearless y no bajaron el ritmo en toda la noche. Diecisiete canciones que incluyeron Digital World, Damnation Flame, The Catalyst, The Nexus — una de sus cartas de presentación históricas —, los momentos más emotivos de Amaranthine y Strong, y el cierre bailable e inevitable de Drop Dead Cynical, que literalmente invita a saltar y no para hasta que el último cuerpo en la sala lo hace.
El sonido fue impecable. Sí, Amaranthe trabaja con bases pregrabadas — no es ningún secreto — pero el resultado sobre el escenario es preciso y prolijo, y sirve de plataforma perfecta para lo que realmente importa: los vocalistas. Los tres frentes de la banda se movieron como actores de teatro, con una química y una presencia escénica que no se improvisa. Cada canción tenía su puesta en escena, su momento, su intención.
El público, por su parte, fue la otra estrella de la noche. Conocían todo — y no solo los fanáticos de Amaranthe. Que alguien pueda ir a ver a Visions of Atlantis de principal y saber de memoria el setlist de la banda que cierra habla de un público que no para de escuchar.
Dos mundos distintos en la misma noche. Visions of Atlantis te lleva a alta mar con sus piratas, sus melodías sinfónicas y la voz de Clementine que no necesita efectos para convencer a nadie. Amaranthe te trae de vuelta al presente con energía, electrónica y hits que el público sabe de memoria.
Lo que tuvieron en común fue lo más importante: vocales de primer nivel, presencia escénica real y un público que respondió hasta el final. Una noche que quedó.
Agradecemos a Icarus Music – Marcela Scorca
PH: Leandro Barrera
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