The Fall of Troy en Buenos Aires: la espera valió cada segundo
Hay shows que se anuncian y uno sabe de inmediato que algo importante está por pasar. El tour latinoamericano de The Fall of Troy fue uno de esos. Desde el primer anuncio, hace más de un año, la cuenta regresiva fue real: mensajes, publicaciones, capturas compartidas mil veces. Este lado del hemisferio llevaba demasiado tiempo esperando y el 7 de marzo de 2026, El Teatrito fue el lugar donde esa espera finalmente terminó.
La fecha no podía ser más cargada de simbolismo. El 7 de marzo es el cumpleaños de Thomas Erak, el vocalista y alma de la banda. Y 2026 marca los 20 años de Doppelgänger, el disco que sacudió la escena post hardcore y que dos décadas después sigue siendo una referencia ineludible del género. Doble celebración, primera vez en Argentina. El escenario estaba puesto.
Lo que hace a The Fall of Troy una banda única en vivo no es solo la destreza técnica — aunque eso también está, y en abundancia — sino la forma en que entienden el show. El lineup se define en el momento. El setlist puede ir para cualquier lado dentro de seis discos de discografía. No hay una fórmula fija, no hay un guión rígido. Hay músicos que genuinamente se están divirtiendo arriba del escenario y eso, inevitablemente, se contagia.
Entre los temas que sonaron aparecieron Mouths Like Sidewinder Missiles, Act One, Scene One, Sledgehammer y Ex-Creations, clásicos que el público argentino — que claramente conocía cada nota — recibió con una intensidad que no necesitó traducción.
Pero si algo resume el espíritu de The Fall of Troy en vivo son los momentos inesperados. Entre tema y tema — y a veces en medio de ellos — aparecieron riffs de Still D.R.E. de Snoop Dogg, Heart-Shaped Box de Nirvana y un cover de Weezer con Say It Ain’t So. Guiños que no tienen nada que ver entre sí y que sin embargo encajan perfectamente en el universo de una banda que no se toma en serio a sí misma en el sentido más positivo posible: están ahí para pasarla bien y para que vos también la pases bien. Esa ligereza — esa capacidad de mezclar la complejidad técnica con el humor y la espontaneidad — es precisamente lo que hace que un show de The Fall of Troy sea irrepetible. No vas a ver exactamente lo mismo en ningún otro lugar del mundo.
Primera visita, 20 años de Doppelgänger y el cumpleaños de Thomas Erak en Buenos Aires. Si alguien estaba en El Teatrito esa noche, esperamos que haya tenido la misma sensación: que la espera valió cada uno de esos más de trescientos días desde el primer anuncio. The Fall of Troy llegó, se divirtió, nos divirtió y se fue dejando claro que ojalá no tarde tanto en volver.
Agradecemos a Icarus Music y a Macela Scorca
Cobertura y PH: Pentacle.ph
Galería Completa: The Fall of Troy











