FURIA METAL FEST 2026 DÍA 2. Sin miedo al éxito
El pasado fin de semana largo de carnaval, la ciudad de Zárate fue nuevamente la sede del rugido metálico con la realización de la quinta edición del Furia Metal Fest. Este festival, un esfuerzo completamente autogestionado y nacido de la pasión inquebrantable de la banda local V.I.D.A., se presentó este año bajo el lema de “El ritual prohibido”, y trajo consigo una serie de importantes cambios que marcarán un antes y un después en su trayectoria. La primera y más notable novedad fue el cambio de predio, que se mudó al Club Náutico Arsenal Zárate, una ubicación privilegiada en la zona más céntrica de la ciudad. Este nuevo emplazamiento no solo ofreció mayor comodidad y accesibilidad para el público, sino que sumó un atractivo inigualable, que es la posibilidad de acampar a orillas del majestuoso Río Paraná, creando una conexión con la naturaleza que sin duda enriqueció la experiencia festivalera. Otro aspecto destacado de la previa fue la inclusión de nuevo talento local, ya que a finales de enero, como antesala del festival principal, se organizó una mini batalla de bandas locales en el Parque del Forum Cultural, de donde emergieron victoriosos CAR KIT SILVER, VIEJOS ASUNTOS y VISCERIUS, quienes se ganaron con creces el derecho de formar parte de la grilla oficial, asignándose una banda a cada día del evento, reafirmando el compromiso del Furia Metal Fest con la escena zarateña. La organización también introdujo mejoras logísticas pensadas para el público. Al llegar al predio, y como ya se había anticipado en redes sociales, se pudo confirmar que este año el festival operaría con un solo escenario, y lejos de ser una limitación, esta decisión fue complementada con un ingenioso mecanismo de carros diseñado específicamente para el armado y desarmado rápido de la batería. Esto permitió ajustar los tiempos entre las presentaciones de las bandas a lo estrictamente necesario, manteniendo el dinamismo del evento y evitando alargar la espera del público, un detalle muy valorado por los asistentes.
Finalmente, la madre naturaleza se mostró por primera vez indulgente, ya que tras una seguidilla de días previos intensamente calurosos y pesados, la temida amenaza de la lluvia se cernía sobre el festival, históricamente un archienemigo que había mermado el potencial de ediciones anteriores. Sin embargo, en esta ocasión, los organizadores zarateños salieron victoriosos, ya que el clima se mantuvo estable, permitiendo que la totalidad de “El ritual prohibido” se desarrollara sin problemas de este tipo. Este factor climático favorable resultó ser la guinda del pastel, asegurando que la quinta edición del Furia Metal Fest no solo se luciera por sus mejoras organizativas y de infraestructura, sino también por el éxito total en su ejecución. Sin embargo, las cuestiones técnicas fueron las que se disfrazaron de villanas en para este día, sin amargar la fiesta pero si complicando un poco las puestas en escena de las bandas. Las dos bandas de apertura, ZARKAS y los ya mencionados VIEJOS ASUNTOS quizás fueron los que más padecieron estas falencias hasta que se normalizaron, con un sonido que se cortaba y los volúmenes que iban y venían, pero eso no les quitó para nada ni la energía a cada agrupación, ni frenó a la gente que los alentó y no dejó que esto frene el show. Por un lado, los primeros, siendo un cuarteto de jóvenes muchachos con un ferviente amor por el thrash metal, iniciaron con una descarga directa a la mandíbula, demostrando que pueden ser capaces de mover esta nueva ola del metal argentino, que ya está acá y viene para quedarse. Por su parte, los ganadores del Camino al Furia que se presentaban este día, tomaron el escenario ya bien caliente, y con una mezcla explosiva de crossover, thrash, death, grind y hardcore que no dio respiro. Luego fue el turno de INFEX, se plantó de entrada, sin vuelta, y la rompió, con su estilo que se entremezcla con el metalcore, groove, hardcore, algo de grunge pero con núcleo de nu metal bien propio que te pega en el pecho, y que dejó todo listo para que, desde Mendoza, ENGENDRO trajera algo distinto, y nada de fórmulas repetidas: metal deforme, crudo y experimental: estamos hablando de un dúo, pero con potencia de banda completa. Lunghi en batería y percusión personalizada, Fede en voz y su dual bajo/guitarra custom construyeron un sonido propio, raro en el mejor sentido pero con una contundencia notable. Después siguió BARFAEL, proveniente de la zona norte de la provincia de Buenos Aires, y dándonos una piña en la pera con su propuesta de blackened death metal bien oscuro e implacable. Su performance se caracterizó por una intensidad constante y sombría, guiada por riffs afilados, trémolos macabros y una presencia escénica que no pasó para nada desapercibida, demostrando no solo la variedad que el festival proponía sino también que esta joven banda es parte del notorio recambio generacional dentro de la escena que mencionamos antes. Luego continuando esta veta oscura y maligna, ORBE, también oriunda de Mendoza, subió al escenario para entregar death metal de la vieja escuela en la onda de con una propuesta fue directa, apuntando a la yugular con un sonido clásico y riffs pesados. La banda mendocina brindó una presentación sólida, de principio a fin, haciendo gala de puro oficio y contundencia sin necesidad de adornos.
La luz solar sin embargo empezaba a mermar pasadas las 19hs y con el condimento de que el sol comenzaba a esconderse y las luces del escenario empezaban a volverse protagonistas de los shows. Los primeros beneficiados de este panorama fueron los EVILUTION, que trajeron desde Uruguay una propuesta teñida por lo mejor del thrash metal, con la incorporación de sonidos electrónicos, una voz más bien apuntando al deathcore y un concepto futurista ciberpunk, que empezó a encender la fiesta. Los oriundos de Montevideo solo necesitaron de cinco canciones para encender los primeros pogos del día con un poco de ayuda de unas pelotas playeros con logo de la banda para que la gente comenzara a sacarse la timidez y a involucrarse y conectarse con la propuesta, que sin dudas dejó la vara muy alta para lo que seguía. Y en ese sentido, los problemas técnicos volvieron a pegar feo, en esta ocasión a MUÑEKI77A, artista multifacética que hibridiza nu metal con metalcore, punk y varios matices electrónicos, que comenzó con su característica energía y una propuesta escénica reducida para lo que son sus shows propios, pero no por eso estuvo menos intensa. La cantante supo cautivar a muchos con su potencia vocal que pasaba de una dulce voz hasta los gritos más desgarradores y una presencia escénica imponente, inclusive cerrando de forma imprevista con un tema nuevo, que recordó mucho al nuevo material que está exponiendo actualmente LINKIN PARK con su nueva vocalista Emily Armstrong. Y para cortar con esta seguidilla de propuestas que apuntaban a nuevos subgéneros del metal, les tocó a IN DIOS dosificar un poco de toda este vértigo con su heavy metal que si bien suena moderno y filoso, está teñido por muchos sonidos de antaño, y que logró una conexión con el público, que ya era bastante masivo, que fue innegable y no dejaron de corear junto a la banda. Por su parte, LÁZARO siguió revalidando su renacida propuesta; para desprevenidos, estamos hablando de un supergrupo con ex integrantes de grandes bandas del thrash nacional: Alejandro Sala, ex PLEGARIAS, como vocalista y líder de la banda, Jorge Moreno (ex SERPENTOR y METRALLA) en guitarra principal y coros; Hernán Pinello (ex MORTHIFERA) como segunda viola; Pablo Maldonado (ex MALICIA) en bajo y coros; y Diego Núñez en batería, ya recuperado de su lesión y rompiendo los parches al 100%. La mayor parte de su acotado set estuvo compuesta por canciones de su reciente disco debut, Morir y resucitar, abriendo con su ya conocido single debut R.C. Sangriento y cerrando con un tremendo “cover-de-cover” de SERPENTOR: Lloviendo sangre, reversión en castellano del icónico Raining Blood de SLAYER, para desatar una verdadera ronda violenta en el pasto zarateño. Y si hablamos de ronda y pogo, no hay banda que se sienta más local en este lado de la provincia que NO GUERRA, que pegó fuerte con su groove death metal que los ha llevado a ser una de las propuestas más emblemáticas del metal actual. Durante su presencia en el escenario, que fue sencillamente incendiaria, repasaron más que nada los grandes temas que siempre lideran a los pogos más caóticos como Tierra sin mal, No pasarán y cerrando con Choiols, sin dejar de recordar en más de una ocasión, las catástrofes patagónicas que azotaron y siguen resquebrajando uno de los lugares que más abrazaron su propuesta extrema a lo largo de los años. Y tras esta masacre, TREN LOCO luego tuvo una ardua tarea, siendo quizás la propuesta más “tranquila” dentro del repertorio del día, y el querido Dani Medina ya evidenciaba un poco de cansancio tras su presentación reciente con IN DIOS, sobre todo en los gritos más agudos, pero eso no le evitó cantar los mejores clásicos de la banda para el deleite de la gente de todas las edades.
Ya alcanzando la medianoche, empezaron a llegar los platos fuertes, porque a esta altura, no hay mejora headliner para el día principal de este festival que los locales y organizadores de V.I.D.A., que simplemente fueron una aplanadora como lo suelen ser en cualquier venue, pero en esta ocasión, con el poder de la localía y un mega escenario como el que prepararon, se vieron enormes y con un aura destructiva que rompió cráneos ya desde el momento que salieron al escenario. Entre su repertorio encontramos los clásicos de siempre, pertenecientes más que nada a sus últimos dos discos, pero también fue una oportunidad de escuchar canciones nuevas, que si bien fueron pocas y mostraron timidez al principio del lado de la gente, no escatimaron en poder, probando que el próximo disco será igual de demoledor. Tras un breve parate para solucionar algunos inconvenientes en su bajo, Jorge Cybula se deshizo en halagos con toda la gente y llamó a la última acción de la noche con Espectadores de la masacre para culminar un set infernal. Y por último, MALÓN hizo su debut estelar en el gran escenario zarateño, ya con la gente un poco cansada pero quemando sus últimos cartuchos antes de cerrar un segundo día muy vibrante. Sin dudas este cierre definitivo de domingo desató el pogo más grande del día, y no es para menos con un repertorio que repasó sus clásicos y los himnos de una de las bandas más emblemáticas del metal argentino, que nos dió lindo tributo a la memoria y al nervio del metal nacional. Desde el arranque con Espíritu combativo, la banda marcó el pulso de combate que atravesaría todo el show, y que siguió con Malón mestizo y Culto siniestro, afianzando ese clima denso, con riffs filosos y un público que respondió siempre. La seguidilla Síntoma de la infección, Castigador por herencia y Ciegos del mundo terminó de encender el campo, transformando cada estribillo en un coro colectivo. La parte media del set profundizó el costado más crudo y social del grupo, con Gatillo fácil, Mendigos y Fábula del avestruz y el jabalí que como siempre, sonaron pesadas y actuales, como si hubieran sido escritas ayer. Un cielo rojo y Nido de almas aportaron matices más oscuros antes de que Bajo el dominio danzante trajera groove y cabeceo constante.El solo de batería funcionó como respiro y preparación para el tramo final, donde Nuevo orden mundial e Impulsando el encuentro levantaron otra vez la temperatura. El momento más emotivo llegó con 30000 plegarias, cantada con puños en alto, seguida del grito ancestral de Grito de Pilagá. El cierre con Hipotecado fue puro desahogo: velocidad, pogos y una banda que suena afilada, compacta y vigente, y que no sólo repasó clásicos, también reafirmó por qué sigue siendo una referencia indiscutida del metal argentino.
El Furia Metal Fest 2026 quedará en el recuerdo como la edición que confirmó su crecimiento y consolidación en la escena nacional. La mudanza al Club Náutico Arsenal Zárate, con su nueva infraestructura y el atractivo de acampar a orillas del Paraná, demostró ser un acierto logístico y escénico que elevó la experiencia para todos los asistentes. A pesar de los pequeños inconvenientes técnicos iniciales, que se sortearon con profesionalismo, el espíritu inquebrantable del público y de las bandas mantuvo la energía en alto durante las dos jornadas. La asistencia masiva, visible hasta el cierre con MALÓN en horas avanzadas de la madrugada, reafirmó el poder de convocatoria del festival y la sed de la gente por eventos autogestionados y de calidad. Es un testimonio de que, con pasión y esfuerzo, se pueden lograr festivales de gran calibre fuera de los circuitos tradicionales, donde el trabajo de V.I.D.A. como organizadores es el motor de este éxito. Su compromiso no solo se vio reflejado en el impecable headliner que ofrecieron en casa, sino en cada detalle de la organización, desde la logística del escenario único hasta la inclusión del nuevo talento local. El Furia Metal Fest cerró esta quinta edición dejando la sensación de que “El ritual prohibido” rompió barreras, estableciendo un nuevo estándar para su futuro.
Texto: Luis Gallucci
Imágenes: Gonzalo Soutric
Agradecemos a Gaby Sisti por la acreditación al evento.

















