FM en Buenos Aires: la noche en que Indiscreet volvió a brillar
Hay noches que uno sabe desde el primer acorde que van a quedar grabadas para siempre. El jueves 6 de marzo fue una de esas. El Galpón B cerró sus puertas con cartel de sold out, y cuando las luces se apagaron y los primeros compases de Indiscreet empezaron a sonar, la sala entera explotó. FM había vuelto a Argentina, y no venían a hacer las cosas a medias.
La noche abrió con las bandas invitadas, y el trío conformado por La Paez System, Freedom Lost y Habeas Pornus demostró que la escena local de rock y AOR tiene nombre y apellido propio. Cada banda aportó su cuota de energía y ayudó a ir calentando un Galpón B que llegó a la hora de los platos fuertes con la temperatura al máximo.
Si con FM la noche ya estaba más que justificada, la aparición de Marco Mendoza la llevó a otra dimensión. El bajista y vocalista, que ha marcado a fuego el rock mundial desde sus pasos por Whitesnake, Thin Lizzy y Ted Nugent, salió al escenario con esa combinación explosiva de carisma desbordante y técnica descomunal que lo convierte en un espectáculo en sí mismo.
Pero el momento que se va a hablar durante mucho tiempo fue cuando Mendoza agarró el bajo, bajó del escenario y se metió entre la gente tocando “Still of the Night” de Whitesnake. Literalmente entre la gente: caminando por el piso, subido a la valla, cara a cara con los fanáticos que no podían creer lo que estaban viviendo. El Galpón B se transformó en algo parecido a una jam session masiva y completamente descontrolada, en el mejor sentido posible.
Como si eso fuera poco, Mendoza subió al escenario junto a los músicos de Habeas Pornus para cerrar su participación con toda la energía del mundo. Y antes de irse, lanzó un mensaje que resume todo lo que es este tipo como artista y como persona: pidió que nadie se fuera sin darle un abrazo. Dicho y hecho.
Steve Overland y su banda llegaron con una misión clara: tocar Indiscreet de principio a fin, sin cortes, sin concesiones. Ese álbum debut, publicado en 1986, es uno de esos discos que definen un género. Y la pregunta era si iba a sobrevivir al paso del tiempo sin perder ni un gramo de energía. La respuesta, apenas arrancaron los primeros temas, fue un rotundo sí.
Overland mostró una voz en estado de gracia. Ese tenor cálido, cristalino, que navega entre el hard rock y las baladas sin esfuerzo aparente, sonó impecable desde la primera nota hasta la última. A su lado, la banda funcionó como un engranaje perfecto: precisa, contundente, con la suficiente actitud rockera para que nadie olvidara que esto no es música de sala de espera.
Hay que ser honesto: la noche tuvo su lunar. Los retrasos se acumularon y FM recién pisó el escenario pasadas las 23 horas. Más de uno habrá mirado el reloj con cara de pocos amigos, pensando en el laburo del día siguiente. Pero cuando arrancó el primer tema, los relojes dejaron de existir.
El jueves 6 de marzo en el Galpón B fue una de esas noches que los fanáticos del AOR van a estar contando durante años. FM demostró que Indiscreet sigue siendo un disco que emociona, sacude y lleva de vuelta a una época dorada del rock melódico. Con Marco Mendoza bajando al foso, abrazando al público y tocando con las bandas locales como broche de oro, la noche fue redonda. El retraso se perdonó. Y de buena gana.
Agradecemos a Icarus Music – Marcela Scorca
PH: Thunderph.GF
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