Tiamat en Buenos Aires: una vuelta sin maquillaje, cruda y necesaria
Tiamat volvió a Buenos Aires después de 16 años y lo hizo sin pose, sin maquillaje y sin intentar quedar bien con nadie. Nada de show “de regreso” pensado para la foto o la nostalgia fácil. Lo que pasó en Uniclub fue crudo, emocional y bastante más humano de lo que muchos esperaban. Avernal, además, se encargó de que la noche arrancara bien arriba y con los pies firmes en el metal extremo.
La salida de Gatecreeper días antes podía generar ruido, pero la realidad es que Avernal ocupó ese lugar como si hubiera sido parte del plan desde el principio. Tocaron fuerte, sonaron bien y mostraron por qué llevan 30 años sosteniendo una carrera coherente. El set giró mucho alrededor de Ekpyrosis, con un sonido sólido y una banda que se mueve con la tranquilidad de quien sabe exactamente qué está haciendo. El público respondió temprano, algo que no siempre pasa.
Cuando se acercaron las nueve, Uniclub empezó a cambiar de cara. Luces bajas, tonos oscuros y Pink Floyd sonando de fondo para ir preparando la cabeza. Tiamat salió sin demasiada vuelta, con una puesta simple y apoyándose en las pantallas que repasaban su historia. “Church of Tiamat” abrió el juego y desde ahí quedó claro que no iba a ser un show liviano.
La voz de Johan Edlund está lejos de ser prolija, pero eso ya no importa. Está gastada, rota por los años, y justamente ahí está su fuerza. El bloque de Clouds pegó fuerte: “In a Dream”, “Clouds”, “The Sleeping Beauty”. Doom pesado, clima denso y esa sensación de estar dentro de una película oscura. Hubo algunos problemas técnicos al comienzo —guitarras algo fuera de eje, micrófono pasado—, pero la banda sostuvo todo sin que se cayera el clima.
Edlund fue, como siempre, un personaje aparte. Se lo vio cansado, a veces sentado, a veces yéndose unos segundos del escenario. Lejos de generar rechazo, eso sumó. No hubo careteo. Hubo honestidad. Y cada vez que podía, bajaba a saludar, a agarrar manos, a agradecer con una sonrisa sincera. El silbato de agua en temas como “Phantasma De Luxe” aportó ese costado psicodélico y extraño que define tanto a Tiamat.
El momento más fuerte llegó con Wildhoney. “Visionaire”, “The Ar”, “Do You Dream of Me?” sonaron como himnos y pusieron a todo Uniclub en la misma sintonía. Más cerca del final, “Cold Seed” fue el desahogo total: canto colectivo, emoción y la certeza de que el ritual estaba llegando a su fin.
El cierre fue directo y efectivo. “Vote for Love”, “25th Floor” y “Gaia” bajaron el telón sin exagerar, como tenía que ser. Salimos de Uniclub con la sensación de haber vivido algo más que un recital. Tiamat no vino a demostrar nada. Vino a mostrarse tal cual es. Y eso, hoy, vale mucho más que cualquier perfección.
Agradecemos a Noiseground por seguir confiando en nuestro laburo !
PH: DeeDee.Eff
Galería Completa: Tiamat en Uniclub











