Asspera en Groove

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Parecía que “El nube negra” de la canción había metido la cola: a pocos días del show en Malvinas el lugar no recibió la habilitación y hubo que recurrir al Groove para la presentación de “La concha de Dio$”

 La cantidad de entradas anticipadas vendidas ya hacía que la capacidad del nuevo lugar estuviera colmada, por lo que de antemano se sabía que el local de Palermo iba a reventar de assperianos. A las 21 se apagaron las luces y sonó “Reboludación” mientras se dejaba ver la silueta de los músicos proyectada sobre el gran telón rojo con la A enorme al centro.

 

Vendrían veinticinco canciones y dos horas y diez del mejor metal bizarro del mundo, musical y estéticamente. Empezó a sonar la canción que da nombre al nuevo disco, se corrió el velo y pudimos ver a todos los integrantes vestidos como monjes negros, con túnica y capucha, con Richar levitando apoyado en un palo que sostenía con su mano izquierda.

Después pasó de todo: el Papa Antarticus, el Diego, El Cazador, el solo del Tumba, el Dino Garca, Dios, la concha de Dios (con luces de colores), papel higíenico, Pappo, Pink Floyd, una gran pija, temas nuevos y un repaso de toda la discografía (con los recuerdos clásicos del primer disco incluídos). Para el momento de “El nube negra” 3,14 Jota salió a escena con una guitarra acústica y una tormenta con rayos sobre la cabeza. La letra casi cumple con su cometido porque se cayó el micrófono antes de empezarla, pero la buena onda le ganó y sonó con todo el coro de la gente.

Asspera se agranda en cada presentación. Más allá de lo musical, cada show tiene algo distinto, una idea diferente. Ya no nos preguntamos si va a haber algo nuevo sino que nos preguntamos qué será lo nuevo. Por supuesto que los detractores dirán que es trucho, berreta, de mal gusto, y que se yo cuantas pavadas más. Hay bandas internacionales y multinacionales a las que ni se les cuestiona la falta de iniciativa en las escenografías: una bandera con la tapa del último disco y punto.

Acá se labura a pulmón, con humor, pero sobre todo con seriedad y profesionalismo, sin empresas detrás. Y la satisfacción después del esfuerzo se contagia con los abrazos y saludos del final durante el emotivo “Pogo al corazón”. En resumen: creatividad, locura, respeto, buen heavy metal, amistad y emoción en la tormentosa noche de Palermo. Dicen que “El nube negra” es un buen tipo, porque si no, sería para decirle: tomá forro, con Asspera no se puede. Asspera le ganó a la mufa.

 

Agradecemos a Gaby Sisti y a Asspera por darnos la posibilidad de cubrir el recital, a Lean por las fotos y a Mariano Martín de Metal 2.0 por la reseña.

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