Sigh — Goh-Ka (2026) · Peaceville Records · Black metal de vanguardia
Lanzamiento: 4 de septiembre de 2026 · Duración: 11 temas, 58 minutos ·

Hay bandas que definen un género y bandas que se pasan la vida entera escapándole a cualquier definición. Sigh pertenece a las dos categorías al mismo tiempo. Formados en Tokio a fines de los 80, su debut Scorn Defeat (1993) es hoy un clásico fundacional del black metal, pero desde entonces Mirai Kawashima nunca dejó de arrastrar a la banda hacia terrenos cada vez más extraños: jazz, música de cámara, cine de terror serie B, prog rock setentoso. Goh-Ka es la continuación natural de ese camino, y llega como una evolución directa de Shiki (2022), el disco que marcó su llegada a Peaceville.
El título tiene triple lectura en japonés —fuego infernal que castiga a los pecadores, el incendio que arrasa el mundo al final de los tiempos, y karma— y todo el disco gira alrededor de los Kuso-zu, una serie de pinturas budistas que representan las nueve etapas de descomposición de un cuerpo tras la muerte. No es un concepto liviano, y la música lo acompaña: casi una hora repartida en once tracks que van de fragmentos de menos de un minuto a suites de más de once, como el cierre “Kuso-shi 8 and 9 / Mettaijakujo”.
Mirai lo resume mejor que nadie cuando dice que si metés a Celtic Frost, Voivod, Black Sabbath, cine de terror japonés y Japón mismo en un caldero y revolvés, sale Goh-Ka. “Anzenshokon” es un buen ejemplo de esa mezcla: arranca con una tensión casi de banda sonora de terror y termina mutando en algo que podría pasar por thrash progresivo. “Jinmenjushin” mete capas corales y arreglos casi orquestales sin perder el filo metálico de fondo. Pero el momento que va a acaparar toda la conversación alrededor de este disco es “Unputenpu”, con un solo de guitarra invitado de Mikael Åkerfeldt de Opeth: dos universos de metal progresivo/extremo cruzándose en un tema que resume perfecto de qué se trata la banda hace treinta y tantos años.
Comparado con Shiki, Goh-Ka se siente todavía más disperso en apariencia pero más cohesionado en el fondo: los fragmentos cortos —”Shoso”, “Kushukankyo”— funcionan como bisagras entre bloques más largos, dándole al álbum una lógica de suite completa antes que de colección de canciones sueltas. Ahí está el verdadero logro de Kawashima en 2026: después de más de tres décadas de carrera, sigue encontrando formas de reorganizar sus obsesiones sin repetirse ni sonar forzado.
El resultado es denso, exigente y nada amigable con quien busque una entrada fácil al black metal de vanguardia. Pero para quien ya conoce el catálogo de Sigh, o para el oyente de metal progresivo dispuesto a que lo lleven de la mano por terreno incómodo, Goh-Ka es de lo mejor que va a salir este año dentro del costado más experimental del género. No hay temor a la sobrecarga conceptual ni a la duración: hay una banda que sigue empujando los límites de lo que puede llamarse metal extremo sin perder ni un gramo de identidad.
Puntaje: 9/10 calaveras 💀💀💀💀💀💀💀💀💀☆
Escuchá el disco completo
Tracklist:
- Kuso-shi 1, 2, and 3
- Jigoku-Zoshi 1: Unkamusho
- Anzenshokon
- Kuso-shi 4, 5, and 6
- Shoso
- Unputenpu (feat. Mikael Åkerfeldt de Opeth)
- Jinmenjushin
- Jigoku-Zoshi 2: Tokatsujigoku
- Kushukankyo
- Kuso-shi 7
- Kuso-shi 8 and 9 / Mettaijakujo
