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Reseña

After Chaos: Nocturnal Vigil

2026

Runemagick — After Chaos: Nocturnal Vigil (2026) · Hammerheart Records · Death/Doom Metal

Lanzamiento: 18 de septiembre de 2026 · Duración: 8 temas, 86 minutos · Para fans de: Candlemass, Evoken, Hooded Menace

Tapa del álbum After Chaos: Nocturnal Vigil de Runemagick

Hace más de tres décadas que Nicklas Rudolfsson factura death/doom desde Suecia bajo el nombre Runemagick, y desde 2024 lo hace completamente solo: toca guitarras, bajo, batería, sintetizadores, arpa de boca y canta todo él. Le dicen la “Era VI” de la banda, y After Chaos: Nocturnal Vigil es el segundo disco de esa etapa y el número quince en la discografía total. No es poca cosa sostener un proyecto con esa consistencia durante tanto tiempo sin perder identidad, y este álbum es la prueba de que Rudolfsson no está de piloto automático: acá hay una visión clara, aunque exija mucho a cambio.

El disco son ocho movimientos interconectados, cada uno asociado a una runa del Futhark antiguo, y funciona como continuación directa de Cycle of the Dying Sun (Dawn of Ashen Realms), el álbum del año pasado. Si aquel hablaba de la destrucción, este se mete en lo que queda después: el silencio, la vigilia, la disolución. “After Chaos” abre el álbum con trece minutos que no tienen apuro en llegar a ningún lado, todo atmósfera y peso, y de ahí el disco se despliega en pasajes rituales, tramos meditativos y la voz en trance chamánico de la invitada Dísa Draugurinn, que le suma una capa casi hipnótica a temas como “The Nocturnal Vigil” y “Urðr’s Cosmic Weave”. “Rune Magick Unbound” es de lo más inmediato del lote, con riffs y melodías folk que se graban rápido, mientras que “The Vast That Knows No Shape” cierra el arco con una sensación de disolución total, casi ambient dentro del death/doom. El mix y masterización corrieron por cuenta de Andy La Rocque —el guitarrista de King Diamond, con crédito también en discos de Death—, grabado en Sonic Train Studios, y se nota en la definición: hay espacio para que cada capa respire sin perder el peso característico del género.

Comparado con la última entrega, acá Rudolfsson profundiza más en lo ritual y menos en lo inmediato: si Cycle of the Dying Sun tenía momentos de mayor urgencia, Nocturnal Vigil se toma su tiempo con una paciencia casi litúrgica. Puesto al lado de referentes como Candlemass o Evoken, Runemagick no busca la epicidad del primero ni la asfixia total del segundo: su terreno es más cercano al ritual pagano, con el death/doom como vehículo y no como fin en sí mismo. Ahí es donde el disco se acerca también al espíritu de Hooded Menace, aunque con una impronta escandinava y esotérica bien propia.

La contra es la que ya conocen los que siguen a esta banda hace rato: son 86 minutos repartidos en ocho temas, casi todos superando los nueve minutos, sin estribillos que te agarren de las solapas ni estructuras convencionales. Esto no es un disco para escuchar de fondo mientras hacés otra cosa; pide que te sientes, que le des el tiempo, capaz con las luces apagadas. Para el que entra buscando inmediatez o ganchos death metaleros de manual, va a rebotar. Pero para el que ya conoce el terreno del doom atmosférico y ritual, o viene siguiendo la carrera de Runemagick, esto es una entrega sólida, coherente con su discografía y ejecutada con un oficio que a esta altura es sello de identidad. No es el disco que va a convertir a nadie que no sea ya fanático del estilo, pero dentro de su propio género de exigente inmersión, cumple con creces.

Puntaje: 7/10 calaveras 💀💀💀💀💀💀💀☆☆☆

Escuchá el disco completo

Tracklist

  1. After Chaos
  2. Rune Magick Unbound
  3. The Nocturnal Vigil
  4. Urðr’s Cosmic Weave
  5. Abyssal Continuum
  6. Formless Dawn
  7. The Vast That Knows No Shape
  8. Into the Endless Continuance
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