La noche arrancó con el público dividido en dos. De un lado, los que querían que el show empezara de una vez. Del otro, los que seguían el partido de Argentina con el celular en la mano, sufriendo en tiempo extra. El show se retrasó con la prórroga y el ambiente en El Teatrito fue exactamente el que cabía esperar: tensión futbolera mezclada con ganas de metal. Ni bien terminó el partido, la primera banda ya estaba arriba del escenario.
Guerra Santa, Viatorem Astra y Kallpa abrieron la noche con actitud y aguante propio. Cada una tuvo su momento y se lo ganó. El lunar fue para la primera banda: no habían terminado el último tema cuando les cerraron el telón. Todo ese momento final — la última nota que queda sonando, el cierre de instrumentos al unísono, el cantante agradeciendo y despidiéndose — pasó con el telón ya cerrado. No quedó claro si fue un error de producción o algo deliberado, pero fue una lástima.
El Teatrito estaba lejos de su capacidad — el partido de Argentina se cobró su parte del público — pero los que eligieron el metal esa noche lo vivieron a fondo. La gente se sabía cada tema de Kraken de memoria y lo cantó con una intensidad que le dio vida propia a un venue que estaba a un cuarto de su aforo.
Roxana Restrepo comandó el escenario en su debut como nueva voz de la banda y lo hizo con una presencia que no dejó dudas. Contenta, agradecida, dejó en claro que era su primera vez en Argentina y que lo sentía. El setlist recorrió lo mejor del repertorio: Sueño Libertario, Escudo y Espada, Frágil al Viento, Soy Real, Hijos del Sur — clásicos que el público coreó de principio a fin. Vestido de Cristal y Muere Libre cerraron la noche con la energía que el momento pedía.
El partido le quitó público a la noche, pero no le quitó intensidad. Los que estaban en El Teatrito estaban ahí de verdad — y Kraken lo sintió.
Agradecemos a Icarus Music y a Marcela Scorca.

