Bill Ward, el baterista original de Black Sabbath, decidió hablar sin vueltas sobre un cambio físico que ya venía notándose en sus apariciones públicas: a los 78 años, confirmó que necesita usar silla de ruedas de manera cada vez más habitual, sobre todo en aeropuertos y eventos. Lo hizo con un comunicado en redes sociales pensado, según sus propias palabras, para correr el estigma que rodea a quienes se mueven en silla.
“Anuncio hoy, con algo de tristeza pero con total honestidad, que llegué a un punto en el que cada vez más necesito usar silla de ruedas en público”, escribió Ward, acompañando el texto con una foto suya en la silla. Aclaró que todavía puede caminar, aunque no distancias largas sin necesitar sentarse a descansar, y que el uso de la silla arrancó hace unos dieciocho meses, principalmente en traslados aéreos.
El fundador de Black Sabbath fue categórico en desmentir cualquier lectura de retiro: “Si me ven en silla de ruedas, es que estoy pidiendo un aventón. No estoy retirado, ni enfermo, ni bajando los brazos. Sigo siendo baterista y todavía toco bastante bien para tener 78 años”. Ward remató el mensaje con una frase que resume su postura ante la exposición pública de su estado de salud: “Los secretos que escondemos pueden ser peligrosos para nuestra salud. Elijo la transparencia, con amor y evolución. Voy a seguir rockeando hasta que me muera”.
La revelación llega apenas un año después de que Ward subiera al escenario junto a sus compañeros originales de Black Sabbath —Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler— en el histórico show de despedida Back to the Beginning, en julio de 2025.

