En vivo
Crónica + fotos

Squash Bowels: treinta años de grindcore brutal llegaron por primera vez a Buenos Aires

Llegué al Gier Music Club de Colegiales pensando lo peor en términos de convocatoria. Agosto complicado, bolsillos flacos, aluvión de visitas internacionales y una propuesta tan brutal y específica como el goregrind polaco no son exactamente una combinación que garantice lleno. Pero Squash Bowels tiene 30 años ininterrumpidos en la escena grindcore mundial, toca en cuanto festival extremo existe en Europa y tiene una base de culto que sabe bien lo que tiene enfrente. Los que llegaron esa noche al reducto de Colegiales lo sabían.

Eterno Grind Death Fest armó una grilla que no dio respiro desde el arranque. Adrenogore, Murdered y Gangrenal se encargaron de que nadie llegara frío a la hora de los polacos. Tres bandas locales que entienden el género desde adentro y que cumplieron con creces.

Squash Bowels llegó sin Daniel, su bajista habitual. Las pistas de bajo estaban grabadas y Artur y Dariusz se desdoblaron para que todo fuera igual de intenso y poderoso — para que la ausencia no se notara, o al menos no pesara demasiado. Y en gran medida lo lograron. Al público no pareció importarle demasiado: alentó a la banda durante toda la hora diez que tocaron con una entrega que hizo que la noche funcionara igual.

Porque eso es lo que tiene el grindcore cuando está bien ejecutado: no necesita condiciones perfectas para destruirte. Necesita convicción. Y Squash Bowels tiene de sobra. Treinta años de carrera ininterrumpida no se construyen de otra manera.

El cierre fue tan generoso como el show: el cantante y guitarrista repartió púas entre el público antes de bajarse del escenario. Un gesto pequeño que resume bien el espíritu de estas bandas que llevan décadas en el circuito extremo sin perder la conexión con la gente que los sigue.

Agradecemos a Metal Eterno

PH: DeeDee.Eff

● Al aire ahora Metalargentumradio
Escuchar en otra pestaña