El jueves 22 de octubre Groove recibió a Apocalyptica para una noche con reglas propias: set dedicado íntegramente a Metallica, presentando Plays Metallica Vol. 2, el regreso de los finlandeses a Buenos Aires después de dos décadas de historia con el público local.
Deathmian abrió el fuego. Metal de vieja escuela con groove pesado, riffs que remiten directo a Black Sabbath, Pantera y Black Label Society, voz rasposa y un sonido que sonó limpio y contundente desde el primer tema. “El Espeso Mal” y “Envilecido” le pusieron temperatura a la sala antes de que llegara lo que todos esperaban.
El arranque de Apocalyptica no dejó lugar a dudas: The Ecstasy of Gold como intro — el mismo de Metallica, el que eriza la piel antes de que suene un solo acorde — y después Ride the Lightning para abrir el partido. Perttu Kivilaakso, Eicca Toppinen y Paavo Lötjönen manejaron el escenario con una soltura que solo dan veinte años de ruta, y Mikko Kaakkuriniemi en batería terminó de armar una máquina que no falló un solo pulso en toda la noche.
Después de una versión de For Whom the Bell Tolls que no le debe nada al original, Perttu paró la pelota y preguntó quiénes estuvieron en aquella primera vez, hace exactamente veinte años. Y tiró la anécdota: se cortó la luz a los pocos minutos de empezar. Siguieron igual, a pulmón, sin amplificación, mientras la sala los bancó en silencio para poder escucharlos. Esa clase de historia no se inventa.
The Call of Ktulu fue uno de los picos de la noche. Eicca contó que lograron incorporar la pista de bajo original de Cliff Burton en su versión, y se la dedicaron. Un momento de esos que se sienten. También se animaron con St. Anger — el patito feo del catálogo de Metallica — y la sacaron con una dignidad que el tema original difícilmente merezca. Para los más thrashers de la sala, Blackened fue una declaración de principios, y Master of Puppets hizo lo que siempre hace: volar el techo y arrancar el cántico: “Apocalyptica es un sentimiento”.
Mikko se bajó de la batería y los tres cellistas se sentaron para Nothing Else Matters. El público la cantó entera, de corrido, sin que nadie tuviera que pedirlo. La ovación que vino después no necesita descripción.
Perttu se quedó solo en el escenario y aprovechó para hacer un poco de stand up, recibir unos peluches de los Minions que le tiraron del público y decir que más que tocar estaba viviendo la noche. Fue trayendo de a uno a sus compañeros, con un mini solo de Mikko arrancado a los gritos por la sala.
Seek & Destroy cerró el set oficial — con un pedazo de …And Justice for All metido adentro — pero una secuencia de video avisó que la noche no terminaba ahí. El encore fue One, con la voz de James Hetfield recitando la letra desde la pista. No había otra forma de cerrar.
Agradecemos a Hellnoisebooking, California Suns y Hp Prensa
PH: Ivy
27-Apocalyptica–7
13-Apocalyptica–37
9-Apocalyptica–33
41-Apocalyptica–21
1-Apocalyptica–25
7-Apocalyptica–31
2-Apocalyptica–26
4-Apocalyptica–28
5-Apocalyptica–30
6-Apocalyptica–29
8-Apocalyptica–34
11-Apocalyptica–32
10-Apocalyptica–35
28-Apocalyptica–8
12-Apocalyptica–36
14-Apocalyptica–38
25-Apocalyptica–5
15-Apocalyptica-
17-Apocalyptica–39
18-Apocalyptica–41
21-Apocalyptica–2
22-Apocalyptica-1-2
24-Apocalyptica–4
30-Apocalyptica–10
31-Apocalyptica–12
34-Apocalyptica–14
38-Apocalyptica–17
39-Apocalyptica–20
40-Apocalyptica–19
43-Apocalyptica–23

