Pentagram volvió a Argentina con dos fechas y el domingo 16 de agosto fue la primera. Uniclub recibió a una de las bandas fundacionales del doom metal mundial y lo que siguió fue exactamente lo que uno esperaría de una noche con Bobby Liebling al frente — imprevisible, movida y con momentos que no se pueden planificar.
Sangre de Barro y Herpes abrieron la noche con doom y actitud. Dos bandas locales que entendieron el espíritu de la noche y calentaron un Uniclub que ya tenía ganas de todo. El nivel estuvo a la altura.
Bobby Liebling salió al escenario con sed. Literalmente — con un Jägermeister en la mano y esa energía caótica y magnética que lo convierte en uno de los frontmen más imposibles de ignorar del rock pesado. Sus caras, sus gestos, esa manera de moverse que mezcla el carisma con el delirio — todo eso junto, a pocos metros. Imposible sacarle los ojos de encima.
La noche estuvo bastante movida desde el arranque, pero los momentos que realmente hicieron estallar el Uniclub fueron The Ghoul y Sign of the Wolf. Ahí el agite subió a otro nivel — el público se entregó sin reservas y el Uniclub se convirtió en otra cosa.
El final fue descontrol total. El guitarrista tiró la guitarra al público — sin aviso, sin ceremonia, simplemente la tiró — y el caos que siguió fue el cierre perfecto para una noche que nunca pretendió ser prolija. Logré sacar una foto del momento antes de que todo se volviera un quilombo. Esa imagen lo dice todo.
Pentagram no viene a dar un show prolijo. Viene a dar un show de Pentagram, por eso la segunda fecha ya tenía la vara altísima.
Agradecemos a Noiseground.
PH: DeeDee.Eff

