Hay bandas que uno escucha durante años y se pregunta cómo será verlas en vivo. Amorphis era una de esas. El 13 de octubre, El Teatrito cerró esa deuda de manera contundente, y puedo decir sin dudarlo que fue uno de los shows más disfrutables del año.
La noche arrancó con Crown, banda de death metal melódico proveniente de Rosario, y lo primero que llamó la atención fue la cantidad de gente que ya había en la sala para la primera banda —señal clara de que el público que convoca Amorphis no llega tarde ni desganado. Crown respondió a la altura: media hora de show con una energía que no bajó en ningún momento, riffs que pegaban con intención y una propuesta que dejó con ganas de más. Una banda que tiene camino por delante y que esta noche lo demostró.
Kaleva fue la segunda sorpresa de la velada. Una propuesta que mezcla folk y metal con una dinámica poco común en la escena local: guturales y voces limpias repartidos entre la guitarrista Clarisa Blanco y la vocalista Vanessa Rincón. Dos registros opuestos conviviendo en el mismo escenario con naturalidad, en un formato que no abunda en Argentina y que merece seguimiento. Otra media hora que sumó en vez de rellenar.
Cuando Amorphis salió, el teatro —ya completo— los recibió con el fervor de quien esperó demasiado tiempo para este momento. El Borderland Tour 2026 los encontró en un momento brillante, y el setlist fue el mismo que vienen ejecutando durante toda la gira: un recorrido que arrancó con Light and Shadow y no aflojó en ningún momento. Silver Bride, Thousand Lakes, The Castaway, The Lantern, Sampo — cada tema fue recibido con el fervor de quien se sabe de memoria cada nota. El pico de la noche llegó con Black Winter Day, ejecutada con la intro de Magic and Mayhem y el outro de My Kantele, un bloque que condensó décadas de historia en pocos minutos. Dancing Shadow y House of Sleep antes del encore, y The Bee como cierre absoluto.
Pero lo que me dejó sin palabras fue Tomi Joutsen. La combinación de guturales y voces limpias en vivo es algo que en grabación ya es impresionante; en persona es otra dimensión. Un cantante que domina ambos registros con una naturalidad que desarma, acompañado por una banda que construye paisajes sonoros donde lo pesado y lo armónico conviven en equilibrio perfecto, sin que uno le quite peso al otro.
Primera vez que los veía. No va a ser la última.
Agradecemos a Icarus Music – Marcela Scorca
PH: @GSFotografia.ph
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