El cielo lo entendió. El 7 de octubre llovió sobre Buenos Aires con una insistencia otoñal que no le corresponde a la primavera, y esa atmósfera húmeda y gris fue el marco perfecto para la primera visita de Saturnus a nuestro país. Los daneses, pioneros del doom/death melódico desde mediados de los noventa, se presentaron en el Club Bula en un show íntimo y de capacidad limitada organizado por Heresy Metal Media —el sello y productora de Leo, a quien hay que agradecerle que siga trayendo bandas que mucha gente daba por imposibles de ver en la Argentina.
La noche arrancó con Mergim, la revelación de la velada. Una banda que la mayoría no conocía y que se llevó el respeto de la sala entera. Funeral doom en su sentido más literal: tempos que se arrastran como barro sobre piedra, texturas densas, una oscuridad sin fisuras y silencios que pesan tanto como las notas. Temas extensos, construcciones pacientes y una ejecución impecable de principio a fin. Sebastián Rolón, su vocalista, parecía en trance: gritos desgarradores que no pedían atención sino que la exigían. Fue una apertura a la altura de la noche.
Luego subió Dragonauta con un set extenso que hizo correr los tiempos, y detrás de esa demora había una razón de peso: Julio Fernández, guitarrista de Saturnus, había estado bajo atención médica antes de la fecha y existían dudas reales sobre si podría sostener el show completo. La incertidumbre se mascaba en el aire.
Cerca de las 22 horas, Saturnus pisó por primera vez suelo argentino. Los que estaban ahí lo vivieron con la intensidad de quien espera algo desde hace mucho tiempo. El set recorrió toda la discografía: desde el debut Paradise and Grief (1997) con el himno “Christ Goodbye” hasta The Storm Within (2023), su trabajo más reciente. “In Your Shining Eyes” tuvo su momento de piano y voz en soledad que silenció la sala de una manera que pocas veces se consigue. “All Alone” e “I Long” —tomadas de Veronika Decides to Die (2006)— pusieron la melancolía donde tenía que estar, mientras “A Father’s Providence” y “Forest of Insomnia” cargaron el peso cuando la noche lo pedía.
Thomas A.G. Jensen se cargó el show entero encima con carisma genuino. Habló con el público, reconoció la situación de Julio —quien también tomó el micrófono y se dirigió al público en español, confirmando que seguirían adelante. El set fue más corto de lo habitual: tres temas menos de los que venían tocando en la gira, una concesión necesaria y honesta que el público recibió sin reclamos. Nadie se fue con las manos vacías.
Una noche que no iba a suceder según el manual de posibilidades, y sin embargo sucedió. Gracias a Leo y a Heresy Metal Media por seguir empujando cuando otros no se animan.
PH: gsfotografia.ph
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