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El último rugido de Sepultura en Buenos Aires: cuatro décadas se cerraron con pogo y emoción.

Hay despedidas que no terminan de una vez. La de Sepultura tampoco. Dos años atrás ya habían dicho hasta luego en Buenos Aires, dentro de una gira que celebraba cuatro décadas de carrera y prometía ser el punto final. Pero Andreas Kisser y Paulo Jr. todavía tenían un poco más para dar. El Celebrating Life Through Death Tour trajo a los brasileños por última vez, esta vez con el peso de lo definitivo encima. Y Buenos Aires respondió como siempre: con el C Art Media lleno, el pogo encendido desde el primer riff y la garganta lista.

La noche del martes 6 de octubre arrancó con dos bandas que pusieron en contexto de dónde viene este metal: Consequence of Energy, desde Chile, y No Guerra, desde Argentina, fueron las encargadas de calentar el ambiente. Fueron recibidas con entusiasmo y agite, distintos sonidos, una misma convicción. Para cuando terminaron, el piso ya tenía otra temperatura.

A las 21hs Sepultura salió al escenario. La intro fue War Pigs — homenaje al padre de todos — seguida de Polícia, el clásico de Titãs que la banda brasileña hizo propio con los años y repitió miles de veces en todo el mundo. Cuando arrancó Inner Self el C Art Media se abrió en dos para el pogo. No hubo calentamiento: fue un portazo.

Lo que vino después fue un recorrido por cuatro décadas sin orden cronológico estricto, ida y vuelta en el tiempo, mezclando el Sepultura de los ’90 con el de los 2000 y el de los últimos años. Un set que no apostó a la nostalgia fácil sino a mostrar que la discografía de esta banda aguanta el peso completo.

El pico emocional llegó cuando sonaron los primeros acordes de Refuse/Resist. Uno de los temas más coreados de la noche, y también el más político, el más urgente. Pero esta vez había algo más: al escenario subieron Andrés Giménez, Cristian “Titi” Lapolla y Marcelo Castro — los integrantes de A.N.I.M.A.L. — para unirse a Derrick Green y al resto de la banda. El C Art Media explotó. Ver a dos bandas que marcaron a una generación entera compartiendo ese riff fue uno de esos momentos que no se planean y no se olvidan.

Si hay alguien que encarna lo que Sepultura fue y sigue siendo, ese es Andreas Kisser. En el escenario es el mismo que veíamos en los ’90: concentrado, técnico, con esa energía que no es para la tribuna sino para la música. Durante la noche recordó los primeros shows de la banda en Buenos Aires — la Federación de Box y el mítico Halley — con la soltura de quien conoce bien estas calles y sabe lo que significan para la historia de la banda en Argentina
El remate fue lo que tenía que ser: emotivo, sin artificios, con el peso de lo real. Una banda que marcó a muchos de los que estaban ahí esa noche — en el pogo, en las primeras filas, apretados contra la reja — se despidió con todo lo que tenía. No fue un show de nostalgia: fue un cierre con dignidad. Cuarenta años de Sepultura terminaron en Buenos Aires, en un martes de octubre, con el pogo todavía girando.

Agradecemos a C+G Prensa y Comunicación

PH: Leandro Barrera

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