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Celeste en Buenos Aires: los franceses convirtieron el sótano del Bula en una cámara de presión

Tengo que confesar algo: me está gustando cada vez más este género que mezcla black metal, sludge y post-hardcore. Encontrar la armonía dentro del caos y el ruido. Y en ese nuevo gusto estoy descubriendo bandas que no voy a poder dejar de escuchar. Celeste es una de ellas. El viernes 11 de septiembre llegaron al sótano del Bula — un espacio divino para este tipo de shows — y confirmaron todo lo que ya intuía.

La tarde-noche arrancó a las 19:30 con Fenece, una banda que está cumpliendo diez años en 2026 y que presentó temas de su primer disco lanzado el año pasado, Hacia la Oscuridad Eterna. Una apertura que no fue un trámite — fue una declaración de intenciones para lo que venía.

Psicosfera llegó después y hay que reconocerlo: los venía escuchando desde sus comienzos instrumentales, pero esta faceta con los gritos desgarradores de Martín Madariaga les da otra dimensión completamente. El caos sonoro que tiene la banda se multiplica con esa voz encima. Realmente excelente.

Monje aprovechó para tocar temas de Necrópolis. Stoner violento con toques doom, sabemos lo que hace Monje. También cumplen diez años este año y no defraudan nunca. Una noche con dos bandas celebrando una década cada una — eso dice mucho de la escena.

Cuando Celeste subió al escenario, el sótano cambió de aire. Puesta en escena sobria — juego de luces en blanco, negro y rojo creando un aura claustrofóbica alrededor de los cuatro. Los integrantes con frontal de luz roja en la frente, como mineros de la oscuridad. Para los que sacamos fotos fue un trabajo arduo — con esa propuesta conseguir buenas tomas es todo un desafío. Para el público, en cambio, fue exactamente el ambiente que la música pedía.

Arrancaron con Ces belles de rêve aux verres embués y desde ese momento el sótano fue una cámara de presión. Tenés la sensación de que es una sola pieza larga — si no fuera por las pausas entre tema y tema casi no te das cuenta de los cortes. Un miroir pur qui te rend misérable, Des torrents de coups y Cette chute brutale fueron los momentos que más pesaron. Un torbellino sónico ejecutado con precisión milimétrica — sin errores, sin concesiones. Menos de una hora de show. Pero esa hora valió por tres.

El sótano del Bula fue el lugar ideal para una noche que juntó a tres bandas locales de primer nivel con Celeste en un mismo viaje denso y oscuro. Si no conocés el black sludge post-hardcore, esta era la puerta de entrada. Y si ya lo conocés, sabés bien de lo que hablamos.

Agradecemos a Noiseground

PH: Gonzalo Soutric

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