Hulder — Verbolgen (2026) · Season of Mist / 20 Buck Spin · Black Metal
Lanzamiento: 7 de agosto de 2026 · Duración: 48 minutos (9 pistas) · Para fans de: Immortal, Windir, Blackbraid

Hulder arrancó como el proyecto de una sola persona armando black metal crudo en Pittsburgh, sin banda, sin vivo, casi sin cara visible. Tres discos después esa idea explotó en algo mucho más grande sin perder un gramo de la garra original. En “Verbolgen” el cambio se vuelve formal: Necreon, que venía tocando como músico de sesión, ahora firma como socio pleno. Y esa decisión se escucha en cada capa del disco. Ya no es una voz gritando sola contra el bosque: ahora hay una ceremonia entera ahí adentro, con zanfoña, guitarra acústica y letras que van y vienen entre inglés, flamenco antiguo y protogermánico.
El arranque, “Drie Raven (Intro)”, es apenas un preludio de dos minutos que ya deja claro el tono: esto no viene a quemar rápido, viene a invocar algo despacio. Cuando entra “The Crowning” el disco muestra sus cartas: tremolo picking gélido, blast beats que no se apuran y una capa melódica que empuja hacia arriba en vez de hacia abajo, como si el frío nórdico se filtrara por Escandinavia y terminara sonando a otra cosa. “View From Nemeton” es el golpe más directo del lote, la pista que Hulder eligió como corte de difusión: ahí la inmediatez brutal que prometían las gacetillas se cumple sin relleno. Del otro lado está “In Blood And In Earth”, mid-tempo ceremonial, casi una invocación pagana con la batería marcando el paso de un ritual más que de una canción, con Vrolok de Aeternus atrás de los parches dándole ese peso ancestral que solo un tipo con tres décadas de escena encima puede aportar.
Comparado con “Godslastering: Hymns of a Forlorn Peasantry”, el debut de 2021, la distancia es enorme: ahí Hulder era furia cruda con producción casera: acá hay una banda de verdad tocando con presupuesto de sello grande y un mix de Ahti Kortelainen que le da al disco una resonancia terrosa, sucia pero nunca amateur. Frente a “Verses In Oath” (2024), el salto es más de matiz que de revolución: mismo ADN, pero con arreglos más estratificados y una atmósfera más ritual que agresiva. Es un disco que dialoga directamente con el black metal noventoso de Immortal y con la melancolía de bandas como Windir, pero también camina cerca de lo que hace Blackbraid con la naturaleza como protagonista antes que el nihilismo urbano. La diferencia es que Hulder no busca provocar: busca invocar, y ahí está la clave de todo el disco.
Lo que funciona: el trabajo de capas es real, no relleno de estudio. La incorporación de Keld en zanfoña y teclados suma textura sin convertir esto en folk metal de cotillón, y el cierre con “The Glow Of Dawn” deja el disco respirando en vez de apagarse de golpe. Lo que puede jugarle en contra a algunos oyentes: el ritmo ceremonial de temas como “Den Nacht Zijn Lied” pide paciencia, y quien busque solo velocidad y agresión cruda se va a quedar esperando más blast beats de los que hay.
“Verbolgen” es el disco de una banda que dejó de esconderse detrás del misticismo para mostrar el trabajo colectivo detrás de la mística. Es para el que ya conoce a Hulder y quiere verla crecer, y también para el que recién se cruza con el nombre y busca una puerta de entrada al black metal atmosférico que no suene a fórmula gastada.
Puntaje: 8/10 calaveras 💀💀💀💀💀💀💀💀☆☆
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