Smith / Kotzen en el Teatro Llores: dos maestros, una sola noche
Buenos Aires atravesó una semana extraordinaria para el metal y el rock pesado. Shows grandes, venues colmados, fanáticos que saltaron de un recital al otro con la energía de quien sabe que estas noches no se repiten fácilmente. En ese contexto —y apenas un día después del paso de In Flames por el mismo Teatro Flores— Adrian Smith y Richie Kotzen se presentaron ante un público que llegó exhausto, pero que no iba a perderse esto por nada del mundo.
La noche arrancó con Karkaman como telonero, calentando un teatro que, para cuando Smith/Kotzen pisaron el escenario, ya respiraba rock clásico por cada rincón. El contexto era perfecto: si algo define a este dúo es precisamente esa raíz en el rock de las grandes ligas, esa herencia que tanto Smith como Kotzen llevan tatuada en cada nota.
La dupla abrió con “Life Unchained” y el tono quedó establecido de entrada: esto no iba a ser un ejercicio de nostalgia ni un recital de figuras del pasado repasando viejas glorias. Smith/Kotzen llegó a Buenos Aires con la convicción de una banda que tiene algo propio para decir.
“Black Light” y “Wraith” profundizaron ese mensaje. El sonido del Teatro Flores les sentó de maravilla —cálido, potente, sin la frialdad de los grandes estadios— y permitió apreciar los matices de una propuesta que mezcla hard rock, blues y soul con una naturalidad que pocas veces se ve en músicos de este calibre. Richie Kotzen es una fuerza de la naturaleza sobre el escenario: guitarra, voz, presencia. Adrian Smith, por su parte, demostró una vez más por qué lleva más de cuatro décadas siendo uno de los guitarristas más respetados del mundo.
“Glory Road” y “Hate and Love” completaron un tramo central del show que no tuvo un solo momento muerto. La sección rítmica merece una mención especial: Julia Lage, pareja de Richie Kotzen y bajista del proyecto, fue una de las grandes figuras de la noche. Sólida, precisa y con una presencia escénica notable, demostró por qué es mucho más que un acompañamiento. A su lado, Bruno Valverde en batería estuvo sencillamente tremendo —potencia, timing y musicalidad en partes iguales, sosteniendo el peso de todo el show con una madurez que dejó boquiabierto a más de uno.
“Running” llegó como una catapulta antes del bis, dejando claro que el nivel no iba a bajar ni al final. Pero fue el encore el que terminó de definir la noche.
Primero, “You Can’t Save Me”, tema solista de Kotzen que en el contexto del dúo cobró una dimensión especial. Y después, el momento que nadie esperaba y que todos necesitaban: “Wasted Years” de Iron Maiden. Con Adrian Smith en el escenario, la canción que él mismo escribió en 1986 sonó de una manera que pocas veces va a volver a sonar. El Teatro Flores enloqueció. No había otra manera de terminar.
Smith/Kotzen logró algo difícil: destacarse. No por el peso de los nombres —que los tiene— sino por la calidad de lo que ofrecieron sobre el escenario. Dos músicos en un momento de madurez total, con algo genuino para mostrar
Agradecemos a Icarus – Marcela Scorca
PH: Leandro Barrera
Galería Completa: Smith / Kotzen











