Rivers of Nihil en Argentina: técnica, emoción y una deuda pendiente
El 6 de febrero quedó marcado como la primera visita de Rivers of Nihil a la Argentina. La cita fue en Uniclub, con una convocatoria más que respetable si se tiene en cuenta la saturación de fechas que viene atravesando la escena local esta semana. Aun así, los seguidores del death metal progresivo no fallaron: era una noche obligatoria.
La apertura estuvo a cargo de Disomnia, que presentó material de Reconversión y adelantó canciones nuevas. Banda joven, firme, con un horizonte prometedor. Luego fue el turno de Descarnado, un nombre ya consolidado dentro del death metal técnico argentino. Con temas de El Eterno Odio de las Almas Desterradas, uno de los lanzamientos fuertes de 2025, dejaron en claro por qué siguen siendo referencia. La voz de Iván Suárez retumbó en todo Uniclub con autoridad.
Minutos antes de las 21:30, Rivers of Nihil tomó posiciones. Adam Biggs al frente —bajo y voz principal—, acompañado por Andy Thomas en guitarra rítmica y voces limpias, Brody Uttley en guitarra líder y Jared Klein en batería. Sin vueltas, arrancaron con “Rivers of Nihil”, tema homónimo de su último trabajo. Desde el primer acorde quedó claro que la conexión estaba sellada.
“The Silent Life” desató el primer mosh pit serio de la noche. Compleja, cambiante, cargada de matices, mostró la esencia compositiva del grupo. La aparición del saxofonista Patrick Corona —clave en el sonido actual de la banda— aportó ese sello distintivo que los separa del resto del death técnico contemporáneo.
Con “A Home” y luego “The Void From Which No Sound Escapes”, la banda desplegó su costado más ambicioso. Pasajes atmosféricos, explosiones de agresividad y coros coreados a pulmón. Andy Thomas ganó protagonismo con sus voces limpias, aportando un contraste melódico que terminó de consolidar la identidad actual del grupo.
El circle pit llegó con “American Death” y “Sand Baptism” conectó con la etapa más cruda de la banda, recordando sus raíces más extremas. “Clean” y “Soil & Seed” mantuvieron la intensidad en alto, con un público completamente entregado: empujones, saltos y una energía constante en el frente del escenario.
“Death Is Real” fue otro punto de ebullición colectiva. Adam dirigió el caos con precisión, abriendo y cerrando el circle pit como si estuviera coreografiando una explosión.
En la recta final, el clásico canto argentino de “olé, olé…” marcó el nivel de conexión alcanzado. “Water & Time” funcionó como un respiro necesario, más melódico y contemplativo. Después llegó “House of Light”, cerrando el set principal con contundencia y un equilibrio perfecto entre violencia sonora y melodía.
El bis era inevitable. “Where Owls Know My Name” puso el broche definitivo a la noche. Técnica, sensibilidad y potencia en una misma pieza. Cada integrante tuvo su momento y el público respondió como se espera en una primera visita: con entrega total.
Rivers of Nihil hizo un recorrido equilibrado por toda su discografía, tocando al menos un tema de cada etapa. Eso se valora. Lo único que dejó gusto a poco fue la duración: poco más de una hora. Para una primera vez, se sintió breve.
La deuda ya está planteada. Ahora solo queda esperar que vuelvan para saldarla como corresponde.
Agradecimientos a Noiseground:
PH: Gonzalo Soutric
Galería Completa: Rivers Of Nihil











