Sigh vuelve a remover el tablero del metal extremo. Los pioneros japoneses confirmaron Goh-ka, su nuevo álbum, un trabajo que su líder Mirai Kawashima describe como tan personal como Shiki, tanto en lo musical como en lo lírico. Si hay que buscar una fórmula: tomar a Celtic Frost, Voivod y Black Sabbath, sumarles cine de terror y mística japonesa, meter todo en un caldero y revolver. El resultado tiene casi una hora de duración y suma condimentos de rock psicodélico, prog y música clásica.
El título carga un triple significado: el fuego infernal que castiga a los pecadores, el incendio que arrasa el mundo al final de los tiempos, y el karma. El concepto que atraviesa el disco es el “Kuso-zu”, una serie de pinturas budistas que retratan las nueve etapas de descomposición de un cuerpo humano tras la muerte, pensadas para meditar sobre la impermanencia de la vida. El arte de tapa y el booklet están construidos sobre esas mismas imágenes, y el poema “Kuso-shi” —basado en esas pinturas— también forma parte del núcleo conceptual del álbum.
En la formación, junto a Kawashima y Dr. Mikannibal, está el guitarrista Nozomu Wakai, más dos invitados de peso sumados a esta grabación: Frédéric Leclercq (Kreator, DragonForce) en bajo y el baterista estadounidense Mike Heller (Raven, Fear Factory). La lista no termina ahí: Mikael Åkerfeldt de Opeth aporta un solo de guitarra en el tema “Unputenpu”.
Goh-ka se grabó en distintos estudios y fue mezclado y masterizado, una vez más, por Lasse Lammert en LSD Studios, Alemania. El tracklist incluye once cortes, entre ellos los tres movimientos de “Kuso-shi”, “Anzenshokon”, “Jinmenjushin” y el cierre “Kuso-shi 8 and 9 / Mettaijakujo”, de más de once minutos.
Formada en 1989/1990, Sigh debutó con el clásico Scorn Defeat en 1993 y desde entonces no dejó de mutar entre el black metal más ortodoxo y las rutas más extrañas del metal extremo, sin resignar su costado old school. Tras Shiki (2022, su primer disco con Peaceville Records) y la regrabación de Hangman’s Hymn por su 35° aniversario, Goh-ka llega como la próxima gran postal de una banda que sigue empujando los límites del género.

