Halestorm Conquista el Gran Rivadavia: Una Escalada al “Everest” de la Intensidad
Ocho años después de su última visita, la icónica banda de rock Halestorm regresó a Argentina para ofrecer una noche inolvidable en el Teatro Gran Rivadavia. Con la intensidad que los caracteriza y la fuerza de su sonido inconfundible, la agrupación estadounidense, liderada por la carismática Lzzy Hale (vocalista y guitarra), junto a Arejay Hale (batería), Joe Hottinger (guitarra) y Josh Smith (bajo), presentó un show que fue mucho más que un concierto: fue una demostración de identidad, una escalada musical hacia el “Everest” de su discografía.
Una de las señas de identidad de Halestorm en esta gira es el juego constante con el setlist: el orden de los temas varía noche a noche, lo que mantiene al público en un estado de alerta festiva y demuestra que la banda confía plenamente en cada canción de su repertorio. En Buenos Aires, esa dinámica funcionó a la perfección.
La noche arrancó con la contundencia de “I Get Off” y “Love Bites (So Do I)”, dos clásicos que pusieron al Gran Rivadavia en modo combate desde el primer minuto. “I Miss the Misery”, “WATCH OUT!” y “Black Vultures” sostuvieron esa intensidad sin dar respiro.
Uno de los puntos más emotivos de la noche llegó cuando Lzzy tomó unos instantes para hablar de Ozzy Osbourne antes de lanzarse al cover de “Perry Mason” — un homenaje sentido que el público recibió con una ovación que llenó cada rincón del teatro. De esos momentos que no estaban en el programa pero que terminan siendo los que más se recuerdan.
La segunda mitad del show siguió con “Shiver Like a Woman”, “Can I”, “Gave You Everything”, “Familiar Taste of Poison” y “Rain Your Blood on Me”, antes de llegar a uno de los momentos más celebrados de la noche.
Arejay Hale tomó el centro del escenario para un solo de batería que fue mucho más que una pausa técnica — fue un espectáculo en sí mismo. La sala entera pendiente de cada golpe, cada redoble y cada gesto de un baterista que sabe exactamente cómo conectar con el público.
Tras el solo, la banda volvió con “Back From the Dead”, “Wicked Ways”, “K-I-L-L-I-N-G”, “Uncomfortable” y el tema que da título al nuevo álbum, “Everest” — una declaración de principios que sonó exactamente como tenía que sonar: enorme.
Los bises llegaron con “Freak Like Me” y “Fallen Star”, pero el verdadero remate fue algo que nadie esperaba. Lzzy salió al escenario con una camiseta argentina de Messi y, antes de arrancar con “Here’s to Us”, levantó una copa y propuso un brindis — por el público, por la banda y por el rock. Un gesto tan simple como poderoso que cerró la noche de la mejor manera posible.
El regreso de Halestorm a Buenos Aires estuvo marcado por su intensidad constante de principio a fin, control sin rigidez, cercanía con el público sin perder ni un gramo de actitud. Una banda que sabe quién es y lo demuestra cada vez que sube a un escenario.
Diez años de espera. Valió cada uno.
Agradecemos a Vicky Roa, Ake Music
PH: Tute Delacroix











