Cuando el hardcore toma el escenario: TERROR arrasó Buenos Aires
Hay bandas que vienen, tocan y se van. Y hay otras que convierten un show en una estampida humana. Lo de TERROR en Uniclub fue lo segundo.
La noche arrancó con Knockout, que no salió a cumplir horario sino a plantar bandera. Los rosarinos realizaron un hardcore directo, sin maquillaje y con una base rítmica que pegó fuerte desde el minuto uno. El baterista fue una máquina y dejaron el terreno caliente para lo que venía. Se notaba que el público no estaba ahí para mirar: estaba para meterse de cabeza.
Cuando apareció TERROR, no hubo introducciones largas ni vueltas innecesarias. Scott Vogel agarró el micrófono y el lugar explotó. Desde los primeros acordes ya había gente volando por encima de la multitud. Stage diving constante, circle pits furiosos y un escenario que dejó de ser territorio exclusivo de la banda: el público subía, gritaba líneas enteras y se tiraba de nuevo al caos.
El set fue un golpe tras otro. “One With The Underdogs” desató la locura colectiva. “Stick Tight” y “Spit My Rage” fueron combustible puro para el mosh. “Keepers of the Faith” funcionó como himno final, con medio Uniclub coreando cada palabra como si fuera un manifiesto de vida. No hubo respiro real en ningún momento. Fueron alrededor de 40 minutos que se sintieron como una descarga eléctrica continua.
Lo interesante es que el descontrol nunca cruzó la línea del respeto. Sí, fue salvaje. Sí, hubo empujones, sudor y caos. Pero también hubo códigos. Ese equilibrio es lo que define al hardcore cuando está en su punto más auténtico: furia compartida, no violencia gratuita.
TERROR no vino a asustar. Vino a recordarnos por qué esta escena sigue viva. En tiempos donde muchos shows se sienten calculados, lo de esa noche fue visceral, crudo y honesto. Y cuando las luces se prendieron, la sensación era clara: nadie salió igual que como entró.
Agradecemos a Noiseground por la acreditación.
PH: Pentacle.ph
Galería Completa: Terror en Uniclub
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